Ún día de lo más natural, encontré lo hermoso en medio de una calle no muy transitada, sentada en la banqueta en su línea amarilla, para escuchar aquella melodiosa forma de hacer vibrar el aire, de escuchar el sonido de una cascada.
Ún día de lo más natural, encontré lo hermoso en medio de una calle no muy transitada, sentada en la banqueta en su línea amarilla, para escuchar aquella melodiosa forma de hacer vibrar el aire, de escuchar el sonido de una cascada.