Un día, de perder el instante, de juntar nuestras manos, y rebobinar cuantas veces sea soportable y cuestionable, un día de manos frías, y tobillos gangrenados, un solo día de no saber nuestro nombre, y terminar vagando loca y escudriñando la diferencia de los demás, y solo , solo por encontrar una mierda de punto.